En este artículo os voy a presentar una herramienta (documento de trabajo que está disponible en PDF al final de este artículo y en la sección Herramientas) que a menudo utilizo en el trabajo con familias que tienen hijos (niños y adolescentes) que presentan conductas creadoras de problemas (conductas problemáticas y desafiantes) y que por regla general tienen algún tipo de dificultad neuropsiquiátrica (sobre todo Autismo, TDAH y Trastorno negativista desafiante). No obstante, y como resalto a menudo, es una herramienta que puede utilizarse indiferentemente de si la persona en cuestión tiene un diagnóstico o no. Este artículo complementará el siguiente artículo donde presentaré el modelo de trabajo CPS (Ross W. Greene – Soluciones proactivas y colaborativas) junto a otro documento de trabajo.

El documento de trabajo Bajo Afectivo que presento se compone de las siguientes partes:

  1. Análisis de factores de estrés y de protección.
  2. Análisis de señales según el modelo de la regulación emocional.
  3. Evaluación de fases según el modelo de la regulación emocional.
  4. Plan de actuación y estructura de las desviaciones.

Como he explicado en otros artículos el modelo bajo afectivo se compone de diferentes partes o cajas de herramientas

  • Caja de herramientas del manejo: para manejar situaciones difíciles cuando estas se producen en el momento.
  • Caja de herramientas de evaluación: el documento de trabajo Bajo Afectivo se encontraría en esta caja de herramientas y está especialmente indicado para evaluar y analizar situaciones difíciles (por ejemplo, un estallido emocional) en las diferentes fases del modelo de la regulación de afectos, diferentes factores que participan en (o se relacionan con) estas escaladas afectivas y algunas medidas de intervención como el uso de desviaciones.
  • Caja de herramientas del cambio: estas son las estrategias y medidas que pueden tomarse para evitar que la conducta problema se produzca de nuevo y que promueven el cambio.

Pasemos en lo siguiente a describir este documento de trabajo.

 

  1. Análisis de factores de estrés y de protección.

En esta primera hoja del documento podemos evaluar y analizar diferentes factores que nos pueden ayudar a prevenir situaciones difíciles y conductas problemáticas.

Factores básicos de estrés: como se describe en algunos artículos estos factores tienen que ver con aquellas circunstancias y elementos que están presentes en el día a día de la persona en cuestión. Realmente son los factores más importantes, más que los situacionales, y son los primeros en los que deberíamos de trabajar a la hora de intervenir en el cambio de determinados problemas de conductas. Dado que están relacionados con las dificultades de la persona y explican los problemas de conducta. Responden a preguntas del tipo por qué, cuándo, con quién, cómo, etc. Pueden ser factores asociados a la persona, como factores cognitivos, emocionales y somáticos, y factores asociados al entorno. Muchas de las dificultades que se asocian a las conductas problemáticas tienen que ver en primera instancia con estos factores. Debemos de ser capaces de entender las consecuencias de que una persona tenga dificultades para relacionarse con otras personas, para leer y gestionar diferentes contextos, con el sueño, con la alimentación, para gestionar diferentes impresiones sensoriales, con problemas somáticos (alergias, dolores…), para planear y organizar, para gestionar el tiempo, para regular emociones o las propias dificultades asociadas a un determinado trastorno neuropsiquiátrico o del desarrollo (factores cognitivos, emocionales y somáticos). Por otro lado, los factores básicos de estrés asociados al entorno tienen que ver con las exigencias que el propio entorno coloca en la persona cada día (conglomeraciones, imprevisibilidad del contexto, temperatura ambiental o cambios de temperatura, ruidos, horarios, periodos estacionales del año como las navidades, etc.).

Por último, hay que recalcar que estos factores de estrés son tan importantes debido a que son aquellos que se asocian directamente con el cambio y con las diferentes adaptaciones (ambientales, del trato, estructuras…), compensaciones (para compensar las diferentes dificultades) y resto de intervenciones y medidas a tomar (como puede ser el apoyo familiar, terapia, entrenamiento de habilidades, medicación, etc.).

Los factores situacionales de estrés: son aquellos con los que se encuentra la persona de forma ocasional y fortuita durante el día, como cuando se enfrenta a una exigencia, un cambio repentino, cuando se realiza un cambio en la estructura habitual de la persona como cuando se realiza una suplencia en una escuela, una prueba que no sale como uno esperaba, etc.  Quizás muchas personas tengan la capacidad de adaptarse a estos cambios cotidianos, pero si la persona en cuestión tiene dificultades, por ejemplo, con la flexibilidad, estos cambios se convierten en un estrés añadido cuyo impacto dependerá de las capacidades y recursos de la persona en cuestión.

Factores de caos: son aquellos que disparan o desencadenan un estallido emocional, se puede tratar de determinadas exigencias, de una bronca, de que se suba la voz, de no conseguir lo que se espera, etc. (ver preguntas de la página 3 del documento).

Factores de protección: por último y no por ello menos importante tenemos los factores de protección. Es importante tener presente qué es aquello que protege a la persona y que es muy importante a la hora de manejar y prevenir situaciones difíciles (ver por ejemplo la utilización de desviaciones). Estos factores están relacionados con los intereses y con los recursos de la persona. Como contaba hace poco en un seminario, personalmente, lo primero que yo suelo hacer antes de ver a un niño en mi consulta es evaluar y conocer lo que a la persona le gusta, le tranquiliza y le interesa para crear condiciones positivas para contactar y establecer un vínculo con ella, para que se sienta segura y para que pueda trabajar con ella.

 

  1. Análisis de señales según el modelo de la regulación emocional.

En la segunda hoja del Documento de trabajo Bajo Afectivo podemos analizar las diferentes señales que nos pueden ayudar a entender en qué fase del modelo de la regulación emocional y de la escalada afectiva se encuentra la persona para poder entender qué estrategias e intervenciones pueden ser más útiles en cada fase (cotidiana, escalada, caos y desescalada). Las diferentes estrategias de intervención en las diferentes fases de la escalada afectiva las podéis encontrar en diferentes documentos de la sección Herramientas y en diferentes artículos (utilizad la herramienta de búsqueda).

Aquí simplemente es importante señalar que cuando una persona se encuentra en alguna de las fases de la escalada afectiva lo importante es saber dónde se encuentra y saber qué estrategias podemos utilizar en cada fase, es decir, tener un plan en la cabeza para saber qué hacer en cada momento e improvisar lo menos posible.

 

  1. Evaluación de fases según el modelo de la regulación emocional.

En la página tercera de este documento de trabajo Bajo Afectivo se evalúa una situación conflictiva (estallido emocional) a través de diferentes preguntas relacionadas con las diferentes fases del modelo de la regulación emocional, es decir, son cuestiones que uno (como padre/madre o parte del personal de una institución) puede hacerse después de que se haya producido un estallido emocional. Estas preguntas se organizan en cuatro bloques cada uno de ellos asociados a una fase de la escalada afectiva.

 

  1. Plan de actuación y estructura de las desviaciones.

Este último punto tiene que ver con la utilización de desviaciones, una de las estrategias más útiles y efectivas en el manejo de estallidos emocionales. Como vemos en el documento se trata primero de entender que lo primero que tenemos que hacer es utilizar las propias estrategias de la persona para que esta pueda recobrar el autocontrol (como puede ser negarse a hacer lo que exigimos), para luego pasar a utilizar diferentes tipos de desviaciones dependiendo de lo que la situación requiera, empezando primero por desviaciones sencillas (como esperar, estar tranquilos y repetir la exigencia) hasta llegar a desviaciones más poderosas (como ofrecer un chocolate o un zumo antes de volver a la exigencia). Si nada de esto funciona, y debido a que en un estado de caos (como ocurre en un brote psicótico, conductas violentas o un estado disociativo) no se aprende nada y no se puede colaborar, lo mejor es interrumpir la exigencia, evaluar nuestra intervención y plan de actuación para evitar la próxima vez que la “conducta problema” se produzca de nuevo (enfoque preventivo).

PDF “Documento de trabajo bajo afectivo”

Escrito por Alberto Sánchez García.