gbEl modelo CPS y la herramienta de trabajo ALSUP – parte 2.

En el anterior artículo describíamos el modelo CPS (Resolución de problemas colaborativo y proactivo) y hacíamos una pequeña incursión en la herramienta ALSUP (Evaluación de capacidades deficitarias) para la resolución colaborativa y proactiva de problemas irresueltos, es decir, exigencias y expectativas a las cuales el niño o joven no puede estar a la altura y gestionar. Para utilizar el modelo y seguir paso a paso el proceso te animo a descargarte primero el documento ALSUP en PDF. Ver en “Enlaces y Documentos de interés”.

En este artículo vamos a seguir con el modelo CPS y la herramienta ALSUP. En esta ocasión vamos a reflexionar sobre algunas recomendaciones e ideas relacionadas con la implementación de esta herramienta. Como comentábamos en el anterior artículo esta herramienta exige del niño o adolescente unas ciertas habilidades comunicativas y de los padres la habilidad de obtener información del niño o joven. Además, la herramienta debe de adaptarse en función de las dificultades y las necesidades de la situación. En el documento ALSUP encontrarás más ideas y explicaciones.

Consejos sobre la utilización de ALSUP

Como dijimos en el primer artículo la herramienta ALSUP tiene que utilizarse más bien como una guía de discusión y reflexión más que como una escala de evaluación o lista exhaustiva.

En el contacto y relación con el niño o adolescente uno debería centrarse especialmente en la identificación de las capacidades deficitarias y los problemas irresueltos (ver anterior artículo). El encuentro no debería centrarse en explicar por qué el niño tiene una capacidad deficitaria o un problema irresuelto, es decir, que las hipótesis y teorías sobre las causas de la conducta deberían de evitarse. También es contra productivo describir detalladamente las conductas que muestra el niño o joven como motivo o respuesta a un problema irresuelto. Es decir, no podemos decir que un niño no deja de jugar a la consola  para irse a la cama o para estudiar (problema irresuelto) porque se pone a gritar y no escucha o respeta a sus padres. La explicación a partir del modelo sería que el niño, por ejemplo, tiene, entre otras cosas, dificultades manejando las transiciones, cambiando de una mentalidad o tarea a otra y/o pobre sentido del tiempo (habilidades deficitarias o rezagadas). También los grandes relatos deberían de evitarse.

Es mejor reflexionar cada capacidad deficitaria y empezar desde arriba, en lugar de saltar de atrás hacia adelante o al revés. Si una capacidad deficitaria se señala muévete hacia la derecha para identificar el problema irresuelto que causa o se relaciona con dicha capacidad deficitaria, no continúes hacia abajo de la lista de capacidades deficitarias.

El problema irresuelto es la expectativa o exigencia que el niño o joven tiene difícil de cumplir o realizar. Para identificar el problema irresuelto empieza con la estructura básica: “Puedes darme algunos ejemplos de cuando (el nombre del niño o joven) tiene dificultades con…” y después repite la capacidad deficitaria señalada. Por ejemplo: Puedes darme algunos ejemplos de cuando Laura tiene dificultades para terminar una actividad y empezar con la siguiente (transiciones).

Identifica tantos problemas irresueltos como puedas a partir de cada capacidad deficitaria señalada… no te pares después de haber identificado un problema irresuelto. Muchas capacidades deficitarias pueden contribuir al mismo problema irresuelto. No malgastes el tiempo en describir exactamente cual es la capacidad deficitaria que contribuye más a un problema irresuelto dado.

La herramienta ALSUP se utiliza en el Plan B de Ross Greene (ver artículo anterior). Para entender la estructura del Plan B puedes utilizar la página 3 (en español) del documento ALSUP (Plan B – chuleta). El plan B cuenta con tres etapas: Empatía, Definición del problema e Invitación. Es importante seguir este orden y no saltar precipitadamente las diferentes fases. Por ejemplo, en la etapa de la Empatía, es importante conseguir del niño o joven todo aquello que nos permita una comprensión clara de sus preocupaciones y perspectiva. No solamente para entenderle/a sino también para que el niño o joven se sienta completamente comprendido, que son dos cosas diferentes. En la fase de Definición del problema tendremos oportunidad de describir nuestras propias preocupaciones. Esta fase no tiene por qué realizarse en una sola charla y puede requerir de varias. Cuándo se habla y cómo se habla también es relevante. El niño o joven tiene que estar receptivo y una forma de conseguirlo puede ser a través avisar, prepararlo o ponernos de acuerdo anticipadamente sobre el momento de la conversación (así la situación se hace previsible y más manejable). Piensa que si no hemos tenido charlas parecidas anteriormente puede que el niño o joven le cueste abrirse a las primeras de cambio. Si anteriormente hemos tenido sermones más que conversaciones empáticas y recíprocas es posible que el niño o joven desconfíe de nuestras intenciones.

Orientaciones para escribir problemas irresueltos

Los problemas irresueltos empiezan a menudo con la palabra “Dificultad…”. Ejemplo: Dificultad para sacar la basura los miércoles por la tarde. Piensa que la utilización de la palabra Dificultad tiene un motivo estratégico muy importante. Entre otras cosas rebaja la valoración moral que podamos hacer de la persona y pone el acento en las habilidades y capacidades, no en las respuestas o intenciones del niño.

No tiene que incluir las conductas desafiantes del niño o joven, sino más bien la conducta esperada. No escribas “Grita y dice palabrotas cuando es hora de hacer los deberes de matemáticas. En su lugar escribe preferiblemente “Dificultad para realizar solo los deberes de matemáticas en casa a las cinco de la tarde”.

Es preferible que los problemas irresueltos sean específicos y no estén aglutinados. Puedes por ejemplo escribir “Dificultad de ponerse de acuerdo con Pedro y con Luis jugando al futbol en los recreos” en lugar de “Dificultad para ponerse de acuerdo con los demás”. Para que sean específicos puedes incluir detalles sobre con quién, qué, dónde y cuándo además de preguntarte: ¿Cuál es la expectativa que el niño/joven/alumno tiene difícil de cumplir?

Estrategias para obtener información

Las estrategias para obtener información las encontrarás en la página 3 del documento ALSUP. Personalmente y debido a que en mi trabajo diario suelo atender a familias con niños con grandes dificultades para comunicar y poner palabras a lo que les preocupa, suelo utilizar muchas herramientas compensatorias y diferentes formularios para obtener esta información y para evaluar las capacidades deficitarias implicadas.

herramientas para patrones de comportamiento inadecuados en niños y adolescentes

El objetivo con la etapa de la empatía es recabar información sobre las preocupaciones del niño, sobre los aspectos importantes para el niño o joven y sobre su perspectiva con relación a un problema irresuelto identificado. Para muchos adultos y padres esta etapa en la más difícil del Plan B porque se sienten inseguros sobre cómo formular las preguntas y recabar esta información. Algunas estrategias que puedes utilizar las puedes encontrar en “La chuleta del Plan B”. Lo importante aquí es no hacer valoraciones morales de las respuestas del niño y no hablar de nuestras teorías, respuestas y propuestas, al contrario, tenemos que invitar al niño o joven a continuar con su razonamiento y expresión. Para ello podemos utilizar las estrategias del documento ALSUP que en gran medida suelen basarse en técnicas de “espejamiento”, es decir, técnicas basadas en espejar, repetir, reflejar lo que el niño o joven ya está diciendo para fomentar el que siga hablando (dices que…), y técnicas basadas en la escucha reflexiva y preguntas aclarativas, es decir, utilizando preguntas y expresiones que fomenten la expresión del niño. Algunos ejemplos de estas preguntas y expresiones son: ¿y esto?, ¿qué quieres decir”, esto que dices no lo entiendo del todo, ¿puedes decirme algo más?, ¿qué quieres decir cuando dices…? Muchas de estas estrategias son utilizadas habitualmente por psicólogos y terapeutas en sus terapias para facilitar que el cliente siga hablando y se sienta seguro y escuchado.

Otra pregunta relevante puede ser preguntar sobre por qué en determinadas situaciones el problema irresuelto se presenta y en otras no.

Definición del problema e Invitación

Una vez definidas las preocupaciones e ideas del niño o adolescente podemos pasar a describir nuestras propias preocupaciones relacionadas con un problema irresuelto. Tomamos uno cada vez. Por ejemplo, “Me preocupa que te resulte difícil apagar el ordenador porque si te acuestas muy tarde no vas a descansar bien y mañana podrás estar cansado”. Aquí, de nuevo, es importante no empezar a hablar de soluciones. Se trata más bien de que el niño o adolescente entienda nuestras preocupaciones. Para ello podemos utilizar preguntas aclarativas: “He sido lo suficientemente claro en lo que respecta a mi preocupación”. Cuando terminamos de describir nuestras preocupaciones podemos pasar a pensar juntos posibles alternativas. (Ver Plan B – Chuleta en el documento ALSUP).

Plan de actuación

Una vez terminadas de identificar las capacidades deficitarias y los problemas irresueltos podemos a pasar a la segunda página del documento ALSUP (Organigrama del Plan B). Es posible que nos encontremos con muchos problemas irresueltos en los que queramos intervenir y como podéis ver en el documento hay sitio solo para tres. Un buen consejo es tomar una cosa en cada momento y priorizar en aquellos problemas irresueltos que consideramos más importantes o que se encuentran en un nivel más alto en grado de importancia. En intervenciones posteriores podemos continuar con otros problemas irresueltos. En general, es prácticamente imposible, y poco recomendable, intentar solucionar muchos problemas a la vez.

En mi trabajo diario a menudo llego a la conclusión con los padres para empezar a trabajar con aquellos problemas irresueltos que se encuentran a la hora de las rutinas para acostarse. Esto es debido a la importancia de conseguir que el niño “aterrice” bien en la cama, duerma bien por la noche y se encuentre despejado y descansado por la mañana. Esto contribuirá de forma preventiva a evitar otros problemas. Los problemas irresueltos relacionados con las rutinas para acostarse suelen relacionarse con las dificultades de los niños para terminar con el juego, apagar la televisión, cenar, lavarse o ducharse, irse a la cama o relajarse cuando ya están en la cama.

Como podéis ver en el documento se trata, una vez identificados los problemas irresueltos (o pendientes como aparecen en el documento ALSUP), de escribirlos, escribir la persona a cargo del plan, las preocupaciones del niño (etapa de la empatía), las preocupaciones del adulto (etapa de la definición del problema), la solución elegida y una fecha para evaluar cómo ha ido.

Pensad que muchas de las soluciones pasan por crear un buen contacto adaptado al niño (empático, auténtico, tranquilo, etc.), una buena estructura y adaptaciones que compensen las capacidades deficitarias identificadas. Por ejemplo, buenas soluciones para conseguir que un niño o adolescente se acueste a la hora deseada suelen ser:  buenas estructuras/rutinas (claras, manejables y comprensibles, por ejemplo, con ayuda de apoyos visuales), una cama cómoda, un buen ambiente, una temperatura adecuada, evitación de ruidos, una luz adecuada, etc.

En el próximo artículo… y siguientes

Como podéis ver en las fechas relacionadas con los diferentes artículos, no he escrito artículos con mucha frecuencia porque el tiempo no me ha dado para más, entre otras cosas por el programa que he creado para trabajar con familias y padres llamado HUF (Hantera, Utvärdera, Förandra- Manejar, evaluar y cambiar) y con el que trabajamos hoy tres psicólogos en el Departamento de psiquiatría infantil del Hospital Mälarsjukhuset (Eskilstuna- Suecia). Además, la familia y mi afición por el ciclismo me lleva también mi tiempo.

Mi propósito en los próximos artículos es describir este programa. Las primeras evaluaciones que hemos hecho están dando muy buenos resultados y por regla general la satisfacción de los padres es muy alta. El programa HUF se trata de un programa psicoeducativo de 10 sesiones (aproximadamente una vez por semana) con forma grupal (8-12 familias). Es intensivo y exige de las familias un cierto esfuerzo, no obstante, ¿acaso no es necesario este esfuerzo si acabamos con la frustración que acarrean estos problemas? Si conseguimos buenas herramientas y estrategias para manejar estos problemas conductuales, ¿no es una buena inversión?

Simplemente quiero señalar aquí, como avance, que muchos padres cuya demanda estaba relacionada con la realización de una evaluación diagnóstica cuando tomaron contacto con nosotros (por ejemplo TDAH), una vez terminado el curso piensan que no necesitan ni la evaluación ni el diagnóstico. Esto es debido a que el programa les ha proporcionado las herramientas y las estrategias que necesitaban para manejar las situaciones difíciles y no sienten la necesidad de seguir adelante con una evaluación. Además, han conseguido también herramientas para entender mejor a sus hijos/as.  

Escrito por Alberto Sánchez Garcia.