En esta pionera entrevista a Bo Hejlskov (psicólogo y autor sueco-danés) en español podrás aprender más sobre el Contacto de Baja Afectividad (Low arousal) de mano de uno de los grandes expertos internacionales en el área de la gestión de conductas problemáticas y de las necesidades especiales. Un método y enfoque de trabajo desarrollado para gestionar y manejar conductas y situaciones difíciles y desafiantes.

Esta entrevista fue realizada a finales de enero de 2020 en Malmo- Suecia, después de unas jornadas de psicología donde se reunieron expertos escandinavos e internacionales en torno al enfoque “Bajo-afectivo” (como Andrew McDonnel– low arousal y Giacomo Rizzolatti– neuronas espejo). Durante estas jornadas de psicología he tenido la oportunidad de conocer a Bo Hejlskov un poco más cerca, una persona humilde, cercana y sabia a la que he tenido la suerte de traducir cuatro de sus libros más importantes. A pesar de que yo mismo pueda cuestionar algunos de los planteamientos de Bo Hejlskov opino que es un autor imprescindible en el campo de las necesidades especiales, la educación especial, los trastornos neuropsiquiátricos y del desarrollo (autismo, TDAH…), la demencia, la crianza y la gestión de problemas de conducta y situaciones de crisis. Por nombrar solo algunos de los contextos en los cuales se puede y se utiliza el Contacto de Baja Afectividad.

Bo Hejlskov

Os dejo en lo siguiente con un extracto de la entrevista a Bo Hejlskov:

Yo: ¿Qué es el contacto de baja afectividad?

Bo Hejlskov: El contacto de baja afectividad es un método para manejar situaciones muy difíciles cuando uno trata con otras personas y que puede utilizarse cuando, por ejemplo, se trabaja con personas con necesidades especiales, niños, personas con demencia y cosas por el estilo, pero sobre todo, cuando uno tiene que lidiar con lo difícil… cuando la persona golpea… puede ser que la persona lance muebles, pero incluso cuando la persona se niega a colaborar o simplemente se pone a gritar y cosas así. Para poder crear calma en la situación hemos desarrollado este método que trata de que, si yo estoy en calma, entonces la otra persona también estará tranquila. La calma se contagia. […]

Yo: ¿Puedes contarme Bo cómo surgió todo esto en torno al Contacto de Baja Afectividad y su desarrollo aquí en Suecia?

BH: Empezó en Inglaterra en los años 80, donde teníamos a un colega que se llama Andy McDonnel que empezó con un modelo como alternativa al método de inmovilizar a las personas que mostraban conductas muy agresivas. Así que él empezó con cómo podemos calmar la situación y cuando tenemos que utilizar intervenciones físicas, cómo podemos hacerlo de tal forma que tengamos en cuenta los derechos humanos. Después entré yo en este escenario en el 2003, 2004 y 2005. Yo contribuí para ir más allá. Él trabajaba mucho con la conducta violenta y yo trabajé mucho para prevenir la violencia. Así que se puede decir que unimos estos dos métodos para crear un método en equipo. Mi trabajo empezó porque yo vi que había jóvenes, en diferentes contextos, que eran inmovilizados por el personal, y yo pensé, esto lo podemos hacer mejor. Podemos hacer que la persona pueda salir de esa situación, incluso si la situación se vuelve tan violenta podemos hacerlo mejor antes de necesitar tirarse encima de la persona, causando que la misma grite, tenga mucha ansiedad o incluso que sea traumatizada. Esto lo podemos evitar relacionándonos nosotros mismos con la persona de otra forma. Después se puede decir que extrajimos algo de inspiración. De entre otros lugares extrajimos inspiración de los servicios de geriatría, donde tenían una forma de trabajo centrado en la persona, que entre otras cosas trataba sobre cómo puedo tener en cuenta a la otra persona como persona. También tomamos algunas ideas de Carl Rogers, de su forma de trabajo centrada en el cliente y que es también utilizado en el trabajo en psicoterapia. También recopilamos bastantes investigaciones científicas sobre lo que pasa en mi mente en relación con lo que ocurre en tu mente en los procesos de espejamiento (neuronas espejo)… Así que todas estas diferentes influencias las reunimos en un único marco justamente para poder gestionar las situaciones difíciles de una buena manera.

Yo: Cuando yo mismo empecé a trabajar en Suecia, yo y mis colegas nos dimos rápidamente cuenta de que necesitábamos nuevas estrategias para poder manejar y gestionar los problemas más difíciles que se producían en las clases. Yo me pregunto si realmente hay otro tipo de estrategias y herramientas que se utilicen, o que se puedan utilizar en este tipo de instituciones.

BH: Uno puede decir que hay tres formas de lidiar con una situación difícil.puedes ser autoritario, es decir, puedes gritar, castigar, etc. Puedes no hacer nada. O puedes trabajar con lo que nosotros llamamos el diálogo aumentativo avanzado. Existen estas tres formas. Si miramos a la investigación vemos que el estilo autoritario produce malos resultados a largo plazo. Pero incluso en la situación presente se produce una escalada afectiva y la misma se vuelve más violenta. No hay nada de investigación en cuanto al efecto de no hacer nada, y además, tenemos la responsabilidad de hacer algo como parte del personal o como padres, así que esta se puede eliminar. Si miramos el método del diálogo avanzado tenemos, por ejemplo, en psiquiatría, un modelo que se llama Resima y que está basado en la evidencia. Este se utiliza en general en la hospitalización psiquiátrica y es muy “bajo afectivo” en su forma. En el trabajo de la policía hay métodos en la intervención con rehenes y situaciones por el estilo que también son “bajo afectivos”. Estas intervenciones tienen una gran evidencia en sus campos. Cuando hablamos del trabajo en las escuelas y con personas con necesidades especiales, podemos decir que el Contacto de Baja Afectividad es lo que utilizamos. Pero no hay ninguna otra alternativa. Yo puedo entender que en la escuela se pueda decir “Uy, ahora es difícil”. ¿Vamos a ser autoritarios, vamos a no hacer nada o vamos a utilizar un diálogo avanzado? Entonces elegimos el diálogo avanzado […].

Yo: ¿A quién va dirigido el método del contacto de baja afectividad?

BH: Cuando yo instruí al personal y a los padres en el Contacto de Baja Afectividad, es decir, que el método está dirigido al personal y a los padres, lo utilizamos en torno a las personas con necesidades especiales, ahí es donde empezamos. También en la atención de jóvenes o lo que llamamos delincuencia juvenil en diferentes contextos de intervención. Aquí tenemos mucha investigación, entre otros del autor americano Ross Greene, que ha revisado el efecto del Contacto de Baja Afectividad en las instituciones para jóvenes. Yo mismo he trabajado en escuelas ordinarias, escuelas de preescolar e instituciones donde vemos que existe un muy buen efecto del modelo. Yo también he trabajado en el cuidado de ancianos, es decir, en el trabajo con personas con demencia, también en la atención hospitalaria psiquiátrica, incluso en la psiquiatría forense y la psiquiatría relacionada con la criminalidad. También he trabajado mucho con padres totalmente corrientes. De esto trataba mi primera investigación. Así que se puede decir que no se trata tanto sobre “quién”, se trata más bien de “cuándo”, porque este método es adecuado cuando no sabemos qué hacer cuando este tipo de conductas se produce.

Yo: ¿Qué dificultades más grandes os habéis encontrado a la hora de implementar el contacto de baja afectividad en las diferentes instituciones donde habéis trabajado, donde trabajáis?

BH: Cuando hemos implementado esta forma de trabajo, a veces ocurre que algunos piensan que trabajar de esta forma no está bien, luego terminan con esto. Luego también puede pasar que no todos empiezan a hacer cosas nuevas, una parte simplemente terminan de trabajar, o sea, que cuando las personas muestran problemas de conductas el personal no hace nada… y esto no vuelve la situación mejor. Esto generalmente ocurre cuando la persona no ha entendido de qué va esta forma de trabajo. Así que lo que intentamos con estas personas es hacer que entiendan que tienen que terminan de hacer ciertas cosas de la manera en la que lo hacían antes, como castigar y gritar, pero también hay que empezar con otras cosas que… que están bien, por decirlo así. Así que no es cuestión solo de terminar de hacerlo así, sino de empezar a hacerlo asá. Se trata por ejemplo de crear previsibilidad para la persona de la que se trate, para que cuando se produzca una situación difícil tengas un plan en la cabeza que puedas seguir a través de la situación, no simplemente esperar sin saber qué es lo que vas a hacer. Esto se puede decir que es la gran dificultad que hemos tenido.

Yo: Seguro que os habréis encontrado a personas que ya tenían una forma de trabajar y con ideas muy claras y convicciones muy fuertes sobre cómo se tiene que trabajar con este tipo de situaciones y sobre cómo se tiene que trabajar con las personas que presentan problemas de conducta, ¿cómo habéis gestionado todo esto?

BH: Puedo decir que cuando empecé a trabajar en instituciones orientadas a la atención de personas con discapacidad no experimentamos eso, ahí era una obviedad y todos pensaban “¡claro que tenemos que trabajar así!”. Pero cuando trabajamos en la escuela ordinaria nos encontramos con otra cosa y parte del personal pudo pensar que así no podían trabajar porque los niños tienen que obedecer. Y esto es una cuestión de la dirección, no es una pregunta para mí que entro como asesor y voy a ayudar. […] Es el jefe el que tiene que decir “aquí vamos a trabajar de esta forma”. Por ejemplo, cuando uno trabaja en un taller mecánico y el jefe dice: “aquí vamos a trabajar de esta manera”, se trabaja de esa manera. Pero cuando se trabaja en una escuela y el director dice que se va a trabajar de esta manera, la gente parece poder decidir que ellos van a trabajar como ellos quieran. Y esto no lo entiendo. En una institución profesional como la escuela uno debería de trabajar, por supuesto, de una forma profesional, pero el caso es que vemos a veces que alguien dice, “esto no funciona así, no, así yo no quiero trabajar”. Entonces nosotros nos dirigimos con la dirección y decimos que quizás debería de trabajar en otro sitio.

Yo:  Teniendo en cuenta que en países como en España, por ejemplo, se utilizan de forma más sistemática, por ejemplo, los castigos en las escuelas y técnicas quizás más aversivas y punitivas, ¿cómo afrontarías esta diferencia cultural a la hora de implementar el método del contacto de baja afectividad?

BH: Cuando yo empecé a trabajar, trabajaba mucho con el cuidado de jóvenes que habían sido juzgados por un delito y cosas por el estilo. A menudo estos jóvenes habían sido tratados con este tipo de métodos punitivos, es decir, que si tú haces esto… entonces no hay cena y cosas así. Lo que hicimos entonces fue redactar planes de actuación. Esto implicaba decir que, si hacían esto, entonces nosotros lo hacíamos de esta manera, cuando él haga así, entonces tú haces asá. Así que creamos estructuras claras sobre cómo actuar para eliminar esas estrategias punitivas. Había parte del personal que decía, “pero yo quiero ser punitivo”, entonces era una cuestión para la dirección de nuevo[…]. En vez de discutir, por ejemplo, cuando un alumno en la escuela responde contra nosotros cuando colocamos una exigencia, le dijimos al personal: cada vez que coloques una exigencia, por ejemplo, “coger el libro”, vas a dar un paso atrás. Entonces ocurría algo emocionante, cuando el profesor echaba un paso hacia detrás desaparecían los conflictos. Así que no necesitábamos discutir si una estrategia punitiva era un buen método, porque nunca llegamos allí. Porque cada vez que se colocaba la exigencia y se daba un paso hacia atrás el alumno cogía el libro con mayor probabilidad y la situación se volvía mucho, mucho mejor. Y esto se convertía también en una experiencia para el profesor. Así que lo que yo pienso es que es mejor hacer que el profesor se lleve una buena experiencia de aquello que funciona en lugar de sentarse a discutir. La experiencia se convierte en un método mucho más poderoso […].

Nota: cuando Bo Hejlskov habla de diálogo aumentativo avanzado se está refiriendo a “Los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación(SAAC). Los sistemas aumentativos de comunicación complementan el lenguaje oral cuando, este, por sí sólo, no es suficiente para entablar una comunicación efectiva con el entorno. Los sistemas alternativos de comunicación sustituyen al lenguaje oral cuando éste no es comprensible, es deficitario o está ausente.

Escrito por Alberto Sánchez García.