Introducción

Me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones sobre cómo podemos gestionar algunos de los desafíos que nos presenta esta situación con el coronavirus, sobre todo en familia y en la atención de personas con necesidades especiales.

Creo que en esta época es importante centrarnos en soluciones y olvidarnos de recriminaciones que no conducen a nada. Estoy viendo últimamente a personas que intentan atacar a aquellos que no vieron venir lo que ha venido. En psicología tenemos un concepto para explicar esto y se le llama el sesgo retrospectivo. Esto tiene que ver con que cuando se han producido los acontecimientos pensamos que lo podríamos haber predicho. El problema es que muy pocos vieron la envergadura de este desenlace, ni siquiera los propios médicos.  Por lo tanto, creo que es importante no acabar en ese tipo de bucles negativos que no añaden soluciones a la situación actual. Tenemos que actuar responsablemente, colaborando y contagiando calma. Sobre esto va a tratar una gran parte de este artículo, sobre crear calma.

 

Contagiando calma y tomando la responsabilidad

La mayoría de los psicólogos estamos de acuerdo en una recomendación ante la situación actual, tranquilidad. Vamos a pasar mucho tiempo en familia y en situaciones a las que no estamos acostumbrados. Debido a que la situación en la que vivimos crea de por sí estrés, intranquilidad y desasosiego, necesitamos más que nunca buenas estrategias para tranquilizarnos y tomar buenas decisiones. Esto lo necesitamos nosotros y también las personas a las que cuidamos y atendemos. Quizás tranquilizarse parezca algo sencillo y anodino, pero cuando las cosas se tuercen no es difícil que los sentimientos se contagien abocándonos a malas decisiones y a situaciones conflictivas. Por eso es importante que nosotros, como padres, como responsables de otras personas más vulnerables que necesitan de nosotros (hijos, personas con necesidades especiales…) seamos capaces de trasmitir calma y serenidad. Porque somos nosotros, los adultos responsables y conscientes, los que tenemos la responsabilidad, no los niños u otros grupos más vulnerables. Y tener esta responsabilidad es fabulosa, porque debido a ella podemos influir en la situación.

Los niños, las personas con necesidades especiales u otros colectivos vulnerables, no van a aprender nada de perder el control cada vez que no están a la altura de nuestras exigencias. Por ello es importante dejar el prestigio y el orgullo a un lado y centrarnos en colocar exigencias de tal forma que los niños, y las personas con necesidades especiales, tengan éxito.  Piensa en las expectativas que tienes cada vez que coloques una exigencia y compáralas con las habilidades reales del niño, o de la persona en cuestión. Piensa en el estrés extra que supone la situación actual para ellos. Adapta cuando sea necesario.

Lo que siempre puede ayudarte a prevenir y a gestionar situaciones difíciles es tener expectativas positivas, es decir, contar con que las cosas van a salir bien. Porque generalmente el ser humano se comporta en base a las expectativas que tiene sobre lo que va a ocurrir. Por la misma razón te ayudará mucho pensar que tus hijos y los grupos vulnerables lo hacen lo mejor que pueden. Porque si piensas que no te pinchan con intención y que lo hacen lo mejor que pueden te ayudará a encontrar estrategias para gestionar las dificultades que puedan surgir.

 

Estrategias para gestionar situaciones de alta intensidad afectiva

En situaciones de alta intensidad afectiva podemos hacer diferentes cosas para tranquilizarnos y tranquilizar:

  • Pensar en otra cosa. Por ejemplo, cuenta hasta diez. Esta técnica sencilla es muy poderosa por diferentes motivos. Cuando pensamos en otra cosa desviamos la atención del problema y nos tranquilizamos. Por otra parte, si estamos ocupados en una tarea es difícil atender el afecto conflictivo. A veces, solamente necesitamos 10 segundos para tranquilizarnos y ver las cosas de otra manera.
  • Movimiento. El propio movimiento genera tranquilidad, se puede tratar de mascar un chicle u otro tipo de movimiento corporal (ej. bola de estrés). Piensa simplemente en que tus movimientos no intranquilicen a la otra persona.
  • Céntrate en el cuerpo. Centrarse en las propias sensaciones corporales es otra manera de desviar la atención y de tranquilizarnos. Centrarnos en diferentes partes del cuerpo, que podemos relajar, tranquiliza. Este es el fundamento, por ejemplo, de los ejercicios de regulación muscular progresiva. También centrarnos en la respiración u otros procesos biológicos relaja.
  • Nota cómo te sientes. Cuando prestamos atención a cómo nos sentimos, indiferentemente a cómo nos sintamos, iniciamos procesos en el cerebro que tienen la finalidad de mantenernos tranquilos.
  • Reinterpreta la situación. Los afectos que tenemos en una situación son influidos por las interpretaciones que hacemos de la misma. Si en una situación conflictiva pensamos que el otro “nos quiere tocar los huevos”, es muy posible que nuestra respuesta afectiva se adapte a las interpretaciones y expectativas. Por lo tanto, no sé si se puede recomendar tener interpretaciones o tener expectativas positivas de las situaciones, pero sí que no está de mal hacer interpretaciones y tener expectativas constructivas.
  • Desvía la atención de la situación. Esto es lo que hace básicamente Guido en la película “La vida es bella” de Roberto Benigni. Él hace lo imposible para hacer creer a su hijo que la terrible situación que están padeciendo, estar en un campo de concentración, es tan sólo un juego. ¿Cuántos de vosotros habéis desviado la atención de un niño, o de otra persona, para salvar una situación? En situaciones difíciles y de escalada afectiva una de las estrategias más efectivas es cambiar o desviar la atención hacia otra cosa. Si la cosa se tuerce, por ejemplo, podemos ofrecer un chocolate caliente. Esto no refuerza una mala conducta, se produce el mismo efecto que tendría en un amigo que está envuelto en una pelea, y que le retiramos ofreciéndole un café u otra cosa. Esto no refuerza a nuestro amigo a pelearse más veces, sino el sentimiento de calma de haber evitado una situación violenta y caótica. Otra forma efectiva de desviar la atención es utilizando el humor.
  • Aléjate de la situación. En situaciones de crisis nosotros tenemos también derecho a salir de la situación para tranquilizarnos. Por el mismo motivo tenemos que aceptar esta estrategia por parte de nuestros hijos y otros grupos vulnerables, porque ellos también tienen derecho a huir de una situación para tranquilizarse. A veces, simplemente, necesitamos estar solos y un lugar donde recuperarnos.
  • Permite que otra persona tome el relevo de la situación si es posible. Una forma muy eficaz de manejar situaciones difíciles, siempre que esto sea posible, es cambiar de persona. Si hay dos personas, por ejemplo, dos padres, y surge una situación conflictiva, puede ayudar si la persona hacia la que va dirigida el conflicto se cambia por la otra persona. Para empezar el que entra tiene un nivel afectivo más bajo y eso se contagia directamente. Por otro lado, si por ejemplo un niño ha discutido con su padre, este se va y entra la madre, parte del factor conflictivo desaparece. Esto también puede, si somos el que sale de la situación, ayudarnos a recuperarnos y recibir algo de aire fresco.

 

Regular emociones

Para ser más efectivo en regular emociones, además de las estrategias mencionadas y otras más, existen estrategias que son más efectivas que otras. Algunas cosas que podemos pensar son:

  • ¿Qué te altera? Por regla general, la gente que nos conoce, por ejemplo, nuestros propios hijos o aquellos con los que trabajamos, saben las cosas que nos provocan. Por ello, en situaciones difíciles, tenemos que ser conscientes de que mucho de lo que nuestros hijos pueden hacernos, o decirnos, pueden provocar una respuesta. A través de aprender a reconocer nuestros puntos vulnerables tendremos un mejor entendimiento sobre lo que deberíamos de evitar, y cuándo necesitamos estar extra preparados para evitar conflictos.
  • ¿Quién hace qué? Una buena forma de evitar que los problemas se produzcan de nuevo es encontrar estructuras de colaboración que sean efectivas. Por ejemplo, si un niño se cepilla mejor los dientes con su padre, pues eso puede convertirse en estructura. Lo importante es crear buenas estructuras y repartir los roles y tareas de una forma que funcione. Esto crea además previsibilidad. Cuando estamos solos en este tipo de responsabilidades, muchas veces hay que saber elegir las batallas y lo más sensato muchas veces es dejar pasar determinadas exigencias y situaciones conflictivas si anteriormente han conducido a situaciones caóticas.
  • Meditación y mindfulness. Mi mujer me decía ayer que con esto del coronavirus estaban ofertando determinados cursos de meditación y de mindfulness de forma gratuita por internet y en periodo de prueba. Creo que no debo de argumentar por qué la meditación tranquiliza, ¿verdad?
  • Ejercicio y actividad física. Tampoco tengo que argumentar por qué el ejercicio y la actividad física ayuda. Personalmente cuando hago tareas de casa suelo tomar una actitud de estar haciendo ejercicio físico. Aquí cada uno puede utilizar su imaginación y por lo que estoy viendo en las redes sociales parece que de imaginación estamos sobrados. Utilicémosla para encontrar actividades físicas que puedan realizarse en casa. No es cuestión de matarse sino de activarse físicamente un poco.
  • Después de un conflicto, escribe lo que ha ocurrido, mejor con detalle. No pienses tanto en lo que sentiste, las causas del incidente, quien la cagó o lo que no funciona. No es tan importante, ni para que en el futuro vaya mejor ni para que te puedas tranquilizar en el momento. Es más efectivo centrarse en cosas concretas, en lo que viste, oíste o en lo que hiciste. Describe sencillamente lo que ocurrió. A veces, cuando no utilizamos nuestras emociones y filtros morales, vemos las cosas de forma diferente.

 

Estructura y apoyo visual

Durante estos días es importante entender que los niños u otras personas vulnerables no tienen la misma capacidad que otras personas para gestionar el día a día y es necesario ayudarles a crear previsibilidad. Crear un esquema de la semana en una pizarra blanca y utilizar algún apoyo de forma visual puede ser muy sensato. La ayuda visual facilita la internalización del esquema y genera una previsión y contexto que tranquiliza por sí mismo. Esto nos puede evitar algunos problemas.

 

Qué contar

Sobre qué contar a un niño sobre la situación actual seguro que encontráis material fiable de calidad en internet si lo que buscáis está enfocado a un grupo concreto (por ejemplo, niños pequeños o con autismo). Yo solo diré aquí que la información hay que adaptarla a la madurez y capacidad real del niño para que pueda entenderla, asimilarla y transformarla en algo constructivo que no genere demasiado estrés y ansiedad.

 

Estrategias para manejar conductas problemáticas puntuales

Espero tener acabado para la semana que viene un video sobre estrategias bajo afectivas para el manejo de conductas problemáticas puntuales. Si estás interesad@ en este tipo de información puedes estar pendiente en mi página web o de Facebook.

¡Suerte y #yomequedoencasa!

 

Fuente

Elvén, B. H.& Wiman, T. (2015). Hijos que se enfrentan: manejar niños con emociones fuertes en el día cotidiano (orig. Barn som bråkar). Estocolmo. Natur&kultur.

Elvén, B. H. & Sjölund, A. (2018). Manejar, evaluar, cambiar (orig. Hantera, utvärdera, förändra). Estocolmo. Natur&kultur.